viernes, 3 de diciembre de 2021

LA OPINIÓN: MODELO MALAGUEÑO

 

Nuestro Padre Jesús de la Salud (Los Gitanos) en Vía Crucis del Consejo 2020

Hace pocos días, hemos sabido que en Málaga la próxima Cuaresma va a organizar un Vía Crucis extraordinario con las imágenes cristíferas que, en algunos casos, pueden ir acompañadas de alguna imagen que ayude a representar el misterio del que se trata, no pudiendo sacar sus tronos completos, sólo sus tronos de traslado. Tras leer la noticia, no he podido evitar pensar si este modelo que proponen en la Costa del Sol podría aplicarse en Sevilla.

Ahora que la noticia ya es bien conocida y la información se ha corrido como la pólvora en todo el mundo cofrade, se podría plantear un debate y algunos interrogantes: ¿Participarían la mayor parte de las hermandades? ¿Cuántas figuras secundarias podrían acompañar a los titulares? ¿Sería convincente para la mayoría de los sevillanos? Ya sabemos perfectamente la cantidad de misterios que tenemos aquí así como el clasismo sevillano en cuanto a ideas que vienen de fuera, pero quizá podría ser un referente en caso de inviabilidad del costal ante un repunte de la pandemia.

Nuestro Padre Jesús de la Salud (La Candelaria) en el Vía Crucis extraordinario 2021

Recordemos que hasta la primera mitad del siglo XIX, todos los pasos se llevaban en andas o bien empujados a ruedas ante la inexistencia y desconocimiento del costalero, pero los casos de algunos pasos como la Exaltación o la Cena son casi imposibles de simplificar por no mencionar el de la Borriquita, que ya está reducido de por sí, e incluso llegó a contar con más figuras y hasta con una muralla y una puerta, la primera suprimida finalizando el siglo XVIII y la segunda en 1806. En los demás casos, se podría sacar el Cirineo con los Nazarenos, un par de sayones en la Coronación o la Flagelación, Stabat Mater con los crucificados o las autoridades romanas o judías y un romano con la Presentación al Pueblo, la Sentencia o ante Caifás y Anás. Tenemos antecedentes de que este modelo ya ha existido en Sevilla y ha funcionado durante 250 años antes del "boom" del costal el cual se ha extendido por toda Andalucía e incluso fuera de ella.

Por supuesto, con esto no quiero decir que se supriman los costaleros para volver al pasado, sólo defiendo esta forma en caso de que, en situaciones como la de la pandemia del Covid-19 con la que desgraciadamente todavía convivimos, si hubiera una escalada de contagios que impidan confinar costaleros debajo de un paso, para no dar por perdida otra Semana Santa, este modelo podría ser clave. No obstante, el pensamiento sevillano siempre ha rechazado cualquier medida externa que no comulgue con las ya existentes y en algunos se podría considerar sacrílego cambiar un modelo que lleva funcionando casi 200 años y que irónicamente ha evolucionado con el paso de los tiempos. Hay mucha hipocresía y contradicción en este asunto, y tal vez deberíamos de aprender de lo que hacen fuera que incluso van más avanzados que nosotros en varios aspectos.

Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en la Santa Misión 2021

El modelo malagueño puede que no tenga cabida en esta ciudad, pero tampoco puede uno cerrarse en banda cuando el modelo imperante corre peligro ante circunstancias adversas como las actuales. Sevilla ha sido madre y maestra en muchas cosas, pero tampoco el conservadurismo extremo y el rechazo a lo novedoso puede ser el pan nuestro de cada día para la Semana Santa, ya que podríamos sufrir una involución en detrimento de otras provincias cuyos avances han sido significativos. Por eso, es muy importante aprender de ello siempre usando un sentido crítico y estudiando su viabilidad ante las circunstancias imperantes. Citando a Marcel Proust, "el verdadero viaje del aprendizaje consiste no en buscar nuevos paisajes sino en mirar con nuevos ojos".

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